miércoles, 3 de octubre de 2012

Referencias históricas no cristianas sobre Jesús de Nazaret

Dominicales  8 abril, 2012 - 11:51 AM


Por: Rolando Zelaya y Ferrera 

Para que comprendamos un poco más acerca de como la historia necesita de documentos para ser construida, tomamos como ejemplo un evento de todos conocido para analizarlo a la luz de los documentos. Queremos probar documentalmente, la existencia de Jesús de Nazaret. Esto fuera de cualquier declaración de fé y únicamente como un ejercicio de historia, así que aparte sus creencias y vea lo siguiente con ojos de historiador: la conclusión será únicamente construcción suya.
 
Las referencias históricas no cristianas sobre Jesús de Nazaret complementan a las judías, a los evangelios, y al resto de los libros del Nuevo Testamento y de los escritos cristianos apócrifos. La alusión directa más antigua no cristiana a Jesús de Nazaret se encuentra en la obra de Flavio Josefo Antigüedades judías (escrita hacia los años 93-94), más de medio siglo después de la muerte de Jesús (alrededor de 30). Todavía en el siglo II las menciones son muy escasas. Ninguna de ellas aporta información sustancial para conocer la vida o el mensaje de Jesús de Nazaret. Mucha información se perdió durante la prohibición del cristianismo primitivo y el incendio de Jerusalén.

Jesús aparece en repetidas ocasiones en obras de escritores clásicos como Tácito, Suetonio, Josefo y Plinio el Joven, entre otros. The New Encyclopædia Britannica (1995) afirma: «Estos relatos independientes demuestran que en la antigüedad ni siquiera los opositores del cristianismo dudaron de la historicidad de Jesús, que comenzó a ponerse en tela de juicio, sin base alguna, a finales del siglo XVIII, a lo largo del XIX y a principios del XX».

Flavio Josefo  Las Antigüedades judías son una crónica del historiador judeorromano Flavio Josefo que narra la historia del pueblo judío de una manera razonablemente completa. Los intereses de Flavio Josefo —entre ellos, ganar la simpatía de Roma hacia los judíos— lo llevan, sin embargo, a minimizar las noticias que pudieran resultar conflictivas.

Josefo no menciona a los líderes del pequeño grupo de cristianos (Pedro y Pablo) ni a María, la madre de Jesús. Sin embargo, dos párrafos tratan directamente de Jesús:

•    En el capítulo 18, párrafos 63 y 64 se encuentra un texto denominado tradicionalmente testimonio flaviano (Antigüedades judías, 18:3:3): “Por aquel tiempo existió un hombre sabio, llamado Jesús, [si es lícito llamarlo hombre], porque realizó grandes milagros y fue maestro de aquellos hombres que aceptan con placer la verdad. Atrajo a muchos judíos y a muchos gentiles. [Era el Cristo.] Delatado por los principales de los judíos, Pilatos lo condenó a la crucifixión. Aquellos que antes lo habían amado no dejaron de hacerlo, [porque se les apareció al tercer día resucitado; los profetas habían anunciado éste y mil otros hechos maravillosos acerca de él.] Desde entonces hasta la actualidad existe la agrupación de los cristianos.” Antigüedades judías18:3:3.

La autenticidad del fragmento ha sido cuestionada filológicamente e historiográficamente. Aunque no faltan quienes defienden la autenticidad de este texto, la mayoría de los historiadores y filólogos no consideran que sea auténtico, al estar plagado de interpolaciones cristianas.

Según el profesor Antonio Piñero, el estilo y las ideas son típicamente flavianas y, además, este texto figura entre una lista de personajes negativos que influyeron en la revuelta judía del año 66, por lo que es dudoso que un cristiano hubiese ubicado un párrafo sobre Jesús en una lista de hechos malos.

•    En el capítulo 20 se menciona indirectamente a Jesús al relatar la muerte de su hermano Jacobo Santiago (contracción del latín Sanct’ Iagus, esto es, san Jacobo): “Ananías era un saduceo sin alma. Convocó astutamente al Sanedrín en el momento propicio. El procurador Festo había fallecido. El sucesor, Albino, todavía no había tomado posesión. Hizo que el sanedrín juzgase a Santiago, el hermano de Jesús, [llamado Cristo]y a algunos otros. Los acusó de haber transgredido la ley y los entregó para que fueran apedreados.”
Antigüedades judías, 20:9:1.

Esta cita ayuda a datar la muerte de Santiago, hermano de Jesús, en el año 62. El texto del capítulo 20 es filológica e historiográficamente más consistente que el testimonio flaviano. Coincide formalmente con el estilo de Josefo, y parece poco probable una interpolación cristiana por la falta de énfasis hagiográfico y la mención de un «hermano de Jesús», que habría resultado conflictiva para una fe que proclamaba la virginidad de María -conflictiva para un ambiente cristiano poco instruído, ya que esto último hay que entenderlo por el contexto hebreo en el que se desarrolló, en donde la palabra “hermano” era aplicado a casi la totalidad de los parientes cercanos (primos, etc)-.

De este segundo texto se discute si es una interpolación el texto entre corchetes, aunque, siguiendo de nuevo al profesor Antonio Piñero, la mayoría de los historiadores y filólogos se inclinan por su autenticidad porque Josefo cita en su libro a muchos personajes de nombre Jesús y no parece extraño que añadiese algo al nombre para distinguirlo.

En otro pasaje (Antigüedades judías 18:5:2) se hace referencia a la muerte de Juan el Bautista a manos de Herodes, pero sin mencionar su relación con Jesús.

Plinio el Joven  Plinio el Joven, entre los años 100 y 112 escribió una carta al emperador Trajano preguntándole acerca de cómo debía conducirse hacia los cristianos, y las medidas que como gobernador tomó contra ellos (Plin. J., Epist. X, XCVI, C. Plinius Traiano Imperatori), especialmente parágr. 5, 6 y 7:
“5 praeterea male dicerent Christo… 6 <Hi> quoque omnes et imaginem tuam deorumque simulacra venerati sunt et Christo male dixerunt… 7 quod essent soliti stato die ante lucem convenire, carmenque Christo quasi deo dicere…(Trad.: 5…Y que además maldijeran a Cristo… 6 Éstos todos veneraron tu imagen y las efigies de los dioses, y maldijeron a Cristo… 7 (dijeron) que acostumbran reunirse al amanecer y cantan un himno a Cristo, casi como a un dios)”

Este testimonio deja claro que se transmite literalmente de las declaraciones, reafirmaciones o retractaciones de los propios imputados de cristianismo, y en él un magistrado romano se hace eco tres veces de Cristo como persona real y objeto de culto de una secta.

Tácito aporta otra referencia histórica en el año 116 ó 117: “Ergo abolendo rumori Nero subdidit reos et quaesitissimis poenis adfecit, quos per flagitia invisos vulgus Chrestianos appellabat. Auctor nominis eius Christus Tibero imperitante per procuratorem Pontium Pilatum supplicio adfectus erat; repressaque in praesens exitiabilis superstitio rursum erumpebat, non modo per Iudaeam, oríginem eius mali, sed per urbem etiam, quo cuncta mundique atrocia aut pudenda confluunt celebranturque.” (Trad.: Por lo tanto, aboliendo los rumores, Nerón subyugó a los reos y los sometió a penas e investigaciones; por sus ofensas, el pueblo, que los odiaba, los llamaba “cristianos”, nombre que toman de un tal Cristo, que en época de Tiberio fue ajusticiado por Poncio Pilato; reprimida por el momento, la fatal superstición irrumpió de nuevo, no sólo en Judea, de donde proviene el mal, sino también en la metrópoli [Roma], donde todas las atrocidades y vergüenzas del mundo confluyen y se celebran.) Anales, 15:44:2-3

Aunque la autenticidad del texto de Tácito no ha sido cuestionada, numerosos autores han indicado que se desconocen sus fuentes. Se ha barajado la posibilidad de que se basara en Plinio (ver supra) o en las confesiones de los propios cristianos frente a la persecución policial. El fragmento aparece en el contexto de una larga diatriba contra los males del gobierno de Nerón, y se ha indicado que el interés de Tácito no estaba en el fenómeno cristiano en sí mismo, sino en la crítica al emperador. “A los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquía” (Hch 11:26.) Es posible que este nombre ya se usara en el año 44 E.C., cuando ocurrieron los acontecimientos narrados en este relato del libro de los Hechos, aunque la estructura gramatical del texto no lleva necesariamente a esa conclusión.[cita requerida] Algunos creen que esta denominación se originó poco tiempo después.[cita requerida] En todo caso, es probable que el término ya fuera utilizado cuando se escribió el libro de Hechos de los Apóstoles, ya que su autor lo pone en labios del rey Agripa II: “Por poco me convences de hacerme cristiano”. (Hch 26:28)

Suetonio    Gayo Suetonio Tranquilo (75-160), escribió alrededor del 120 que el emperador Claudio expulsó de Roma a judíos instigados por un tal ‘Chrestus’: “Iudaeos, impulsore Chresto, assidue tumultuantis Roma expulit.” (Trad.: A los judíos, instigados por Chrestus, los expulsó de Roma por sus continuas revueltas) Vit. Caes., Claud., 25.

Algunos estudiosos dieron por sentado que el nombre ‘Chrestus’ equivale a ‘Cristo’ y que la diferencia reside simplemente en un problema ortográfico; sin embargo, se trata apenas de una presunción. Chrestus es un nombre común en la Roma imperial, atestiguado en lápidas e inscripciones; en latín significa «buen hombre», «íntegro», «útil», pero también se podía usar en el sentido peyorativo de «simple», «ingenuo», «tonto», y los mismos que defienden esta hipótesis arriesgan que era un apelativo aplicado a los esclavos (entre los que la doctrina cristiana supuestamente tenía más éxito).

Pero Suetonio dice que el emperador expulsó a judíos, no a cristianos, y Chrestus en el texto aparece como un revoltoso en Roma de alrededor de los años 50 y no un predicador de los 30s en Israel. Más allá del nombre, no parece haber relación entre ‘Chrestus’ y ‘Cristo’.

Años más tarde Suetonio escribió, en una lista de las actividades realizadas por Nerón: “Multa sub eo et animadversa severe, et coercita, nec minus instituta [...] afflicti suppliciis Christiani, genus hominum superstitionis novae ac maleficae.” (Trad.: Bajo éste [su reinado] se reprimieron y castigaron muchos abusos, dictándose reglamentos muy severos [...] Nerón infligió suplicios a los cristianos, un género de hombres de una superstición nueva y maligna. De Vita Caesarum. Nero, XVI.2.

La carta de Mara Bar-Serapion
En un manuscrito siriaco del siglo VII, que se encuentra actualmente en el Museo Británico de Londres, se recoge una carta de un tal Mara Bar-Serapion. La escribe desde la cárcel a su hijo, exhortándole a buscar la sabiduría. No hay acuerdo sobre la antigüedad de la carta, pero la mayoría de los estudiosos la fechan en la primera mitad del siglo II o incluso en el último cuarto del siglo I. Otros estudiosos afirman que fue escrita en el siglo III. En la carta hay una referencia a un «rey sabio», que ha sido interpretada por varios autores como una alusión a Jesús de Nazaret:

“¿Qué ventaja obtuvieron los atenienses cuando mataron a Sócrates? Carestía y destrucción les cayeron encima como un juicio por su crimen. ¿Qué ventaja obtuvieron los hombres de Samo cuando quemaron vivo a Pitágoras? En un instante su tierra fue cubierta por la arena. ¿Qué ventaja obtuvieron los judíos cuando condenaron a muerte a su rey sabio? Después de aquel hecho su reino fue abolido. Justamente Dios vengó aquellos tres hombres sabios: los atenienses murieron de hambre; los habitantes de Samo fueron arrollados por el mar; los judíos, destruidos y expulsados de su país, viven en la dispersión total. Pero Sócrates no murió definitivamente: continuó viviendo en la enseñanza de Platón. Pitágoras no murió: continuó viviendo en la estatua de Hera. Ni tampoco el rey sabio murió verdaderamente: continuó viviendo en la enseñanza que había dado.” (citado desde Penna, Romano: Ambiente histórico-cultural de los orígenes del cristianismo: textos y comentarios, pág. 319, Bilbao, 1994.)

Algunos autores han interpretado que la abolición del reino de los judíos a que se hace referencia es la destrucción del Templo de Jerusalén en el año 70, y el «rey sabio» por cuya muerte los judíos fueron castigados, Jesús de Nazaret.

El texto parece poco fiable, porque contiene inexactitudes históricas sobre Sócrates y Pitágoras. Además, no hay ninguna prueba de que el «rey sabio» al que alude Mara Bar-Serapion sea Jesús de Nazaret. Podría referirse a algún otro de los líderes judíos que en época aproximadamente contemporánea a Jesús de Nazaret se arrogaron el título de Mesías, o incluso podría hacer referencia a algún rey de Judá, anterior en muchos siglos a Jesús de Nazaret.

No se han encontrado más referencias históricas relevantes de procedencia no cristiana acerca de Jesús del siglo I o principios del siglo II, al margen del Nuevo Testamento, pese a que numerosos historiadores y pensadores documentaron bastante exhaustivamente la época (entre ellos Filón de Alejandría, Juvenal, Séneca, Plutarco, Apolonio, Luciano, Aulo Gelio, Dión Crisóstomo y Valerio Flaco).

Bibliografía
•    José Miguel García (2007). Los orígenes históricos del Cristianismo. Ediciones Encuentro. ISBN 978-84-7490-837-4.
•    Giovanni Castelli e Maurizio Lana (con un saggio di Mario Pomilio), “La pietra scartata. Antologia di testi di Tacito a Agostino sulla figura di Gesù Cristo a cura di”. Civiltà letteraria di Grecia e di Roma. Testi per la scuola italiana. Ed. PARAVIA
•    Joseph Klausner (2005). Jesús de Nazaret. Su vida, su época, sus enseñanzas. Ediciones Paidós Ibérica, Barcelona. ISBN 978-84-493-1834-4.

10 comentarios:

  1. Al verlo con ojos de historiador sin involucrar la fe de ninguna manera, veo que tenemos pruebas suficientes de que si existio un Jesus que era de Nazaret, muchos de sus actos fueron hechos que se han podido comprobar a pesar de los años debido a historiadores antiguos, algunos de ellos seguidores de este mismo Jesus.

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  2. increible como la investigacion realizada por los mismos historiadores no religiosos creo hechos facticos de la existencia de Jesus de nazareth, que ha traves de la historia dejo huellas perpetuas.

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  4. Me parece muy interesante el artìculo ya que me permite ponerme en posicion de historiadora y opinar y reflexionar de forma objetiva. El contenido del documento ademas de informarme me deja claro que Jesus de Nazaret en historia no solamente en es conocido por el hecho de enfrentar al imperio romano sino tambien por manifestaciones milagrosas que realizo y que yo anteriormente pensaba que solamente estaban plamadas en la biblia. Este texto me parece totalmente dialcetico a la enseñanzas filosoficas que recibì en mi educacion media y por enden me lleva a reflexionar el hecho de que los acontecimientos llevados a cabo por la Santa Inquisicion en la edad media demeritan las virtudes de Jesus sin tomar en cuenta que este no tuvo ningun tipo de mescla con este tribunal.Y que Jesus no solamente vino siendo adorado a partir de la edad media sino desde siempre.

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  5. Al leer este ensayo encuentro que a pesar de la perdida de información, encontramos en repetidas ocasiones, citadas por diferentes escritores e investigadores muestras, de su existencia desde un punto de vista no religioso. siendo este uno de los mitos mas cuestionados y donde muchos aun no coinciden con su existen. Conviertiendose en una de las respuestas a nuestra existencia (creación). No descarto que hay una parte de esta historia fascinante a la cual no hemos tenido acceso

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  6. la verdad como historia algunas cosas si están en el libro mayor como lo que maría si pario mas hijos ya que el Ángel le había hablado a José y le advirtió de que maría estaba en cinta y que luego de parir ellos tendrían una vida normal.

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  7. la historia tiende a ser un medio para exclarecer las grandes preguntas de la humanidad ya que en la mayoria de las ocasiones la historia nos guia a la verdad basada en datos y evidencias que nos llevan a recrear los acontecimientos y personajes de la antiguedad, pero en el caso de Jesus la historia no es clara al 100 por ciento para algunos, tambien hay poco material convincente en el cual basarse por las condiciones de la historia y el tiempoguerras, incendios, etc). sin olvidar que la fuerza de esta historia sobre este Dios hecho hombre ha guiado al mundo por una ruta a seguir por mucho tiempo. para mi la existencia de Jesus es tan clara que la historia misma de la humanidad se divide en AC Y DC.

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  8. la controversia siempre va a existir, la historia la escribimos dependiendo de que interes o filosofia tengamos, no hay una verdad absoluta como tampoco hay una historia absoluta, para los seguidores de Jesus habran muchos argumentos q la historia describe como reales y verdaderos, asi mismo los opositores tienen su historia

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  9. Al leer este articulo y verlo de una manera no cristiana o apartando nuestra fe, podemos notar que hay muy pocos recursos en los cuales se puede respaldar la existencia de Jesús de Nazaret. Si, quizás es mencionado en algunos manuscritos o libros antiguos(apartando la biblia) pero no de una manera exacta, Sin poner un poco de fe o usar intuición. Pues usando el punto de vista de un historiador que busca hechos o información con una base concreta, notamos que tenemos muy poca información fiable.Concluyendo es un articulo muy interesante que nos pone a pensar un poco mas.

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